Los áridos, minerales críticos y esenciales

César Luaces
Director general de la Asociación Nacional de Empresarios Fabricantes de Áridos (ANEFA)
Íñigo de Amescua
Responsable de Comunicación de la Asociación Nacional de Empresarios Fabricantes de Áridos (ANEFA)
Cuando pensamos en materias primas críticas o esenciales, según la terminología de la Unión Europea, lo primero que se nos viene a la cabeza son minerales como el litio, el cobre, el galio, el titanio, el platino o el niobio. Materiales con un halo casi mitológico, con facultades prácticamente mágicas, de gran valor en el mercado, cuyas técnicas de procesado pueden ser materia de secreto de industrial y que pueden dictar las relaciones de interés entre Estados e, incluso, zonas de influencia.
Lo que pocos dedican tiempo a analizar es que, sin otras materias primas mucho más comunes y corrientes, como los áridos, tanto la investigación, el procesamiento, o, más aún, la cadena de valor en su totalidad quedaría interrumpida. Sin los áridos, sin el cemento, sin el hormigón, sin el balasto, no hay comercio global, ni puertos, ni carreteras, ni aeródromos. Por supuesto, tampoco hay energía eólica, ni solar, ni hidráulica. Nueva Zelanda, acaba de reconocer este hecho incluyendo a los áridos, por primera vez y marcando el camino a todos los demás países, en su lista de materias primas críticas. (…)
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