Hacia la ‘soberanía constructiva’

Ediciones Cemento, S.L.U.
A simple vista, y con los datos de 2025 y lo que llevamos de 2026 en las manos, el sector del cemento y el hormigón en España parece que deja atrás los años de decrecimiento para encarar con relativas buenas expectativas este curso y confiamos que los próximos. No queremos lanzar las campanas al vuelo, pero bien podríamos decir que los peores momentos ya han quedado atrás y lo que puede aguardarnos en el medio plazo son resultados mejores, aunque siempre con debida cautela.
En nuestra sección ‘Análisis económico’ de este número, los breves estudios que publicamos de ANEFHOP, ANDECE y OFICEMEN certifican nuestras
anteriores palabras, y esperanzas. La relativa buena situación económica que vive nuestro país es uno de motivos que explican el crecimiento del sector del
cemento y el hormigón. Pero también constituye una razón de peso y empírica las innumerables ventajas que ofrecen estos materiales de construcción que no dejan de evolucionar y mejorar para dar una respuesta a las demandas de una industria cada vez más exigente.
Y podemos ir más allá incluso. Las empresas que conforman nuestro sector también se adelantan a posibles exigencias normativas y puramente constructivas poniendo en el mercado soluciones innovadoras que están transformando la edificación en un momento clave a la vista de la crisis habitacional que atraviesa España. Ahí tenemos las nuevas gamas de cemento, los nuevos aditivos, o la evolución que está experimentando en nuestro país la construcción industrializada de viviendas con elementos prefabricados de hormigón, sin duda la mejor baza de la que disponemos para hacer realidad la construcción de hogares en plazo y con las calidades que necesitamos.
Puede que la sociedad española no sea consciente de todo lo que han aportado y lo siguen haciendo hoy más que nunca el cemento y el hormigón, pero nuestras vidas, pasadas, presentes y futuras, no se podrían entender sin ellos. Lo que solicitamos a las Administraciones públicas es una apuesta clara, decidida y coherente por la utilización de cementos bajos en carbono a través de la ‘compra pública verde’, que refrende la apuesta del sector que comentábamos antes por las nuevas gamas de cementos y hormigones.
Y es que la apuesta por el cemento y el hormigón en un marco geopolítico como el actual se hace más necesaria que nunca, como decíamos en el editorial
del anterior número de esta revista. ¿Por qué? Pues porque son productos que se fabrican con materias primas locales y abundantes. Eso, hoy por hoy, es un valor estratégico de incalculable valor. Seamos conscientes, aunque el panorama internacional cambie (esperamos que a mejor), ya no volverá a ser igual. Debemos aprender la lección y tomar nota para avanzar con paso firme hacia una independencia en la Unión Europea frente a las importaciones de terceros países en pro de la ‘soberanía constructiva’.
Lo que está claro es que el sector español del cemento y el hormigón va por buen camino, aprendió la lección en años oscuros, y en estos momentos es, más que nunca, una industria fuerte y con un gran porvenir.
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