Presas y carreteras

Ediciones Cemento, S.L.U.
Este ‘tren de borrascas’ que ha azotado nuestro país desde que arrancó el año ha hecho saltar las alarmas en cuanto al estado de algunas de las infraestructuras básicas del Estado español. Es el caso, por ejemplo, de las presas de nuestro país. Muchas de ellas se han visto obligadas a desembalsar debido a la enorme cantidad de agua que estaban recibiendo. Una imagen que nos ha llevado irremediablemente a todos a poner la atención en su estado de conservación.
Gran parte de estas grandes infraestructuras hídricas cuentan con muchas décadas de servicio a sus espaldas. Aunque el hormigón es visto, y así es, como un material de construcción cuyas características técnicas lo hacen extremadamente sólido y fiable, no por ello está exento de las debidas labores de control y mantenimiento. En este sentido, las presas, realizadas todas ellas en hormigón, deben ser objeto de un análisis muy riguroso por parte de la Administración pública con el doble objetivo de garantizar su funcionamiento y la seguridad pública. Una tarea que no vamos a decir que no se haya realizado, pero en la que hay que poner si cabe de ahora en adelante un especial celo. Esto es debido a que el escenario está cambiando de forma más o menos acelerada como consecuencia del cambio climático. Sucesos como las ‘danas’ y los ‘trenes de borrascas’ que parecen no terminar nunca y que traen consigo importantes precipitaciones, van a ser mucho más habituales de lo deseado en los años venideros, por lo que tenemos que estar más que preparados para lo que está por caer, nunca mejor dicho.
Y si las presas han centrado buena parte de la atención mediática, no se queda atrás otra de las infraestructuras imprescindible en nuestro país (y en cualquiera): la red de carreteras. La incidencia de las lluvias torrenciales sobre unas vías de circulación de vehículos ya de por sí necesitadas de intervenciones de diferente calado, ha puesto de relieve más aún si cabe la necesidad urgente de invertir en su mantenimiento. Aquí el hormigón vuelve a erigirse como la opción perfecta por las ventajas que ofrece su uso y el bajo coste de este material de construcción universal sin el que nuestra sociedad no sería lo que es hoy.
La más que probada y contrastada durabilidad de los pavimentos de hormigón los convierten en la opción perfecta para su implementación en aquellos tramos en los que se necesite intervenir, así como en los nuevos proyectos. Es una solución solvente que, por añadidura, y a la vista de la situación geopolítica, nos permite no depender de las importaciones de petróleo ya que el hormigón se elabora, como bien sabemos, con ‘ingredientes’ que se obtienen de forma local por su abundancia en nuestro país.
Hemos querido así dedicar este editorial de esta nueva edición de nuestra revista técnica a poner el foco de atención sobre una cuestión principal para nuestro país que debe abordarse de forma urgente en los próximos meses. Fortalecer y salvaguardar estas dos infraestructuras –las presas y las carreteras- refuerza la resiliencia del país frente a los efectos del cambio climático. Pero, además, como ya hemos apuntado antes, nos permite también blindar una importante fuente de energía, la hidráulica, y garantizar la movilidad de personas y mercancías, vital para la economía. Ahora sólo falta actuar de forma decidida.
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