Acondicionamiento de itinerarios paisajísticos en la Huerta de Valencia, en el entorno del Monasterio de San Miguel de los Reyes

Carlos Sanhermelando Rossi
Auraval Ingenieros
José Ortiz Sanjuán
Pavasal
Iris Escrivá Penadés
Cemex España
Rafael Rueda Arriete
Instituto Español del Cemento y sus Aplicaciones (IECA)
María Teresa Requeni Rausell
Ayuntamiento de Valencia
El Ayuntamiento de Valencia, a través de su Área de desarrollo y renovación urbana y vivienda, llevó a cabo, entre los meses de octubre de 2021 y febrero de 2022, el acondicionamiento de los itinerarios paisajísticos situados en la Huerta de Valencia, en el entorno del Monasterio de San Miguel de los Reyes. Este importante edificio, declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), es un conjunto de excepcional valor histórico y artístico, que data de mediados del siglo XVI, siendo hoy en día sede de la Biblioteca Valenciana.
Con esta actuación, el Ayuntamiento cumple con varios de sus objetivos: recuperar los caminos de huerta como eje vertebrador del patrimonio local; mejorar la imagen urbana, facilitando el acceso al medio natural y propiciando una mayor integración de la huerta en la ciudad; poner en valor las edificaciones y elementos protegidos e históricos de la zona; promocionar los medios de movilidad sostenible; y compatibilizar el uso lúdico con el uso agrícola; y todo ello en un entorno que está considerado en el Plan de Ordenación Urbana como zona de protección arqueológica.
Para conseguir todos estos objetivos y lograr la máxima integración de estos itinerarios dentro de su entorno, se planteó como premisa fundamental la elección de un pavimento que proporcionara una elevada contribución estética, aportando un acabado y un color lo más natural posible, que pudiera incluso mimetizarse con la tierra de los campos adyacentes a los caminos, pero que a su vez fuera capaz de proporcionar la suficiente capacidad estructural para resistir el tráfico agrícola de tractores con sus remolques, que a diario circulan por los mismos. Y, además de todo lo anterior, se planteaba como premisa el que el pavimento pudiera proporcionar la mayor durabilidad posible, con los menores costes de mantenimiento.
A la vista de todo lo anterior, se optó por el empleo de un pavimento de hormigón armado con juntas, con una resistencia característica a flexotracción a 28 días de 3,5 MPa (HF-3,5) y un espesor mínimo de 20 cm. Para la textura superficial, y después de realizar varias pruebas in situ, se optó por un acabado de árido visto, obtenido mediante la técnica del denudado químico (conocido habitualmente como pavimento de hormigón desactivado), con una profundidad media de desactivado y el empleo de un árido rodado, obteniendo finalmente una estética acorde a las premisas iniciales. (…)
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