La morosidad no es sólo un problema financiero, es una cuestión de principios

Carlos Peraita
Director general de la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (ANEFHOP)
En el sector del hormigón preparado, una cuestión que resulta determinante para la viabilidad de nuestras empresas son los plazos de pago. No se trata de una cuestión administrativa ni de un simple desfase contable: hablamos de liquidez, de capacidad financiera y, en última instancia, de supervivencia empresarial. Desde mi responsabilidad al frente de ANEFHOP, considero imprescindible abrir un debate sereno, pero firme, sobre el impacto que la morosidad y los plazos de pago dilatados están teniendo en nuestros fabricantes.
El hormigón tiene una singularidad productiva que hace injustificable el desfase financiero: no se almacena, no se produce en serie para acumular “stock” y vender más adelante. Se fabrica bajo pedido, se transporta y se suministra en un margen de tiempo muy reducido. Es un producto perecedero cuya cadena de valor está ajustada al minuto. Sin embargo, paradójicamente, esa inmediatez en la producción y el suministro contrasta con una realidad financiera que, en muchos casos el cobro se prolonga durante meses. (…)
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