Ventajas del empleo del cemento y el hormigón en las infraestructuras energéticas

Aniceto Zaragoza
Agrupación de fabricantes de cemento de España (Oficemen)
César Bartolomé y Rafael Rueda
Instituto Español del Cemento y sus Aplicaciones (IECA)
Coordinadores del monográfico ‘El hormigón y la energía’
En la conversación pública sobre la transición energética solemos obsesionarnos con tecnologías de generación, curvas de aprendizaje y baterías milagrosas. Sin embargo, el éxito —o fracaso— del nuevo sistema «mix» energético es el guion, el hormigón es el escenario donde la obra puede representarse sin sobresaltos durante décadas.
No hablamos de un material ‘neutro’ que simplemente se vierte y endurece. Hablamos de un lenguaje estructural que ordena el territorio y domestica fuerzas enormes: agua, viento, gravedad, calor. Pensemos en una presa: su vocación es contener, canalizar, entregar energía y, al mismo tiempo, seguir ahí cuando nosotros ya no estemos. El hormigón encarna esa promesa de continuidad. Su masa no es un exceso, es una garantía; su rigidez, un antídoto contra la fatiga; su inercia, un pacto de estabilidad frente a las variaciones que el clima nos impondrá cada vez con mayor frecuencia. (…)
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